La candidatura de Fernando Castellanos Cal y Mayor al gobierno del estado, fue ratificada por el Tribunal Federal Electoral del Poder Judicial de la Federación, luego de la impugnación intentada por el PRI en contra de la resolución favorable emitida por el Tribunal Electoral del Estado.
Con esta inclusión de última hora, Castellanos Cal y Mayor viene a ser el quinto candidato que se suma a esta competencia de pronósticos reservados. Va a ser una elección difícil, no hay duda, porque ahora los electores reflexionan su voto antes de emitirlo y ya no lo hacen de manera automática como en otros tiempos. Tal parece que todo ha cambiado a partir del 2006, cuando se inicia la etapa reflexiva de los ciudadanos.
Castellanos Cal y Mayor es una persona con todo el derecho de participar, amparado en una trayectoria positiva en la que destaca haber sido diputado local y presidente municipal de Tuxtla Gutiérrez, lo que lo hace contar con la experiencia para gobernar. Además, su cercanía con el actual gobierno le dio la oportunidad de conocer la problemática por la que atraviesa Chiapas, muy complicada y no de fácil solución ya que, dado el persistente rezago, conforme se resuelve un problema otros más brotan.
Hay que tomar muy en cuenta que Chiapas sigue siendo uno de los estados más atrasados y pobres del país, junto con Guerrero y Oaxaca, forman la tríada donde la pobreza y la miseria se han enseñoreado y parecen no ceder. Los sectores indígenas son los que se desenvuelven en un ambiente tal de pobreza, que deprime a quienes los observan que se preguntan ¿Cómo pueden los gobiernos convivir con estos cuadros de miseria y desolación?
Desde luego que no todos los gobiernos han sido omisos, los hay quienes han velado, conforme a los recursos disponibles, por el bienestar del sector indígena y otros han hecho lo contrario desviando en frivolidades y medianías los recursos destinados a la causa indígena. Recientemente hubo un gobernador que endeudó con cerca o más de 40 mil millones de pesos al estado y dentro de los objetivos para obtener el crédito se apuntaba el combate a la extrema pobreza de Chiapas. De ese enorme adeudo nada se invirtió para diezmar la depauperación de los indígenas, un solo peso no se invirtió para ellos.
Este y otros contrastes han repercutido en la pobreza de tantos pueblos chiapanecos que viven su miseria en la desolación, en el monte o en regiones inhóspitas donde habitan con su familia con niños de incierto futuro. Son seres humanos que merecen mejor destino. Es uno de los grandes retos que tendrán Castellanos y todos los que aspiran a gobernar a Chiapas.
Este candidato habrá de involucrarse en la encrucijada social que enmarca a Chiapas y lo más probable es que sus propuestas repercutan en la ansiada justicia social que demandan los chiapanecos más requeridos.
Era de esperarse que el Tribunal Federal ratificara su candidatura porque hasta en estos organismos se ha experimentado un cambio, ahora son más flexibles para que las minucias que pueden ser superadas con el buen criterio del juzgador, no impidan cancelar derechos trascendentales.
La suerte está echada y Castellanos está frente a la oportunidad de servir al pueblo con la diligencia y aptitud que le da su desenvolvimiento político. Los adversarios con los que disputará la gubernatura también tienen lo suyo y han hecho propuestas muy sesudas, es una competición política donde el pueblo será el que emita su inapelable veredicto.