Deshojando la margarita

V. Rumaya Farrera/Ultimátum

Como en la oración común “deshojando la margarita” lo que impera en estos momentos es la desconfianza que entraña una decepción de fondo, un amor frustrado. La melancolía de lo que pudo haber sido, la duda de saber si lo que está pasando traerá consecuencias positivas y si es así, positivas para quién? Todo eso y más está ocurriendo tanto en la política nacional donde las campañas políticas y el proceso electoral se reconfiguran cada día, como en las campañas políticas locales donde cada uno de los actores políticos deshoja su margarita en todo momento.
En la escena nacional la renuncia a la candidatura presidencial independiente de Margarita Zavala reconfigura la contienda electoral. Su decisión de no continuar está asociada en tiempo y forma con la alineación de las campañas de José Antonio Meade y de Ricardo Anaya. La presión no proviene directamente de los candidatos sino de los sectores económicos que se sienten amenazados por la campaña agresiva de AMLO. En estricto sentido la renuncia se debe a cuatro factores. El primero es el declive de la candidata después del primer debate, el segundo la amenaza que perciben los empresarios de la eventual llegada de AMLO al poder, la tercera variable es la inversión económica que se incrementa conforme transcurre la campaña y que evidentemente no podría recuperar la candidata y finalmente, la estrategia de ensanchar el espectro de seguidores ya sea para el candidato priista o bien del candidato del frente.
La renuncia a la candidatura se da en estos precisos momentos porque estamos a muy pocos días del segundo debate y de este deberá salir el candidato que cierre en oposición polarizante la contienda con AMLO. Evidentemente Margarita terminará apoyando a Pepe Meade o bien a Ricardo Anaya. De qué depende? Pues del segundo debate que se llevará a cabo, el próximo día 20. Al parecer el relanzamiento de la campaña del PRI ha consistido en tres ejes, uno, deslindarse del Presidente de la República, dos, fortalecer sus propias estructuras para operar lo que se pudiera ofrecer y tres, negociar con los empresarios alarmados, un tiempo más para ver si levanta su candidato en el segundo debate. De ser así, la margarita se deshojará a su favor. Entonces Pepe Meade podría decir “me quiere” sin embargo si no logra dar el salto, y Ricardo Anaya se posiciona en ese escenario será “no me quiere” y de ser así Margarita se decantará por regresar al PAN ahora contendiendo como Frente.
Margarita y su equipo saben que no tiene ninguna utilidad política desdibujarse y dejar de apoyar a algún candidato o hacerlo tardiamente. Si ese fuera el caso no tendría sentido “bajarse del Caballo” como dice Jaime Rodríguez “El Bronco” de cualquier modo la margarita se sigue deshojando.
En nuestra Aldea Global, las cosas no son tan diferentes, pues están íntimamente ligadas a los procesos federales. El plazo que le concedió la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación -TRIFE- a los partidos políticos que pretendidamente integrarían la tan llevada y traída alianza, que hoy podría ser candidatura común y mañana sólo candidatura a secas, es un compás de espera ideal para decidir y negociar mejor su pétalos filiales. La alianza se deshoja como una margarita, hoy dicen que se quieren y mañana “que siempre no” la margarita local se está deshojando, todos los actores se dan a querer y observan el panorama nacional para actuar en consecuencia, “me quiere” “no me quiere” la duda y el desamor privan en la esfera de nuestra Aldea Global, esto propicia que se generen todo tipo de especulaciones, desde posibles y serios escenarios políticos hasta ridículos sainetes y salidas en falso que solo contribuyen al folcklor político.
Los mismos actores políticos están a la espera de señales nacionales que les permita saber si la margarita se ha deshojado a su favor. Mientras tanto los ciudadanos se encuentran en la incertidumbre y cada vez el desapego crece. Sin embargo esto hace aún más interesante el proceso electoral porque implica que nada está resuelto aún. Los que crean que un candidato ya está casi sentado en la silla y tiene medio cuerpo en palacio, pueden llevarse un fiasco, los engranes se siguen alineando y la margarita se sigue deshojando.

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