Según el SAPAM, solo hay 4 mil empadronados; debería haber el doble, advierte director. Redes de distribución están casi obsoletas; tienen al menos 30 años de vida

Christian González/Ultimátum
San Fernando
Desde hace varios trienios, quienes buscan la Presidencia de este municipio tienen una promesa “bajo la manga”: “Si votas por mí, vamos a acabar con los burriteros”. Sin embargo, estos comerciantes del líquido que trabajan en asnos son lo que han aliviado a los miles de pobladores que, desde semanas o hasta meses, dejan de recibir el servicio de agua entubada.

Si las familias “tienen suerte”, el recurso les llega una vez a la semana, pero en el caso de quienes viven en el centro de la cabecera municipal. De allí, en las riberas o en las partes más complicadas del pueblo, cuya orografía es elevada, la realidad es otra. Hay algunos que incluso advierten que pasa el tiempo y no obtienen ni una sola gota.
En una entrevista, Hernán Jonapá Hernández, quien hace dos meses encabezó un movimiento pacífico para presionar a las autoridades debido a que el centro de esta localidad se quedó sin el servicio por al menos 30 días, argumenta que una de las cuestiones que complican la distribución es un adeudo del Ayuntamiento, encabezado por Raúl Martínez Paniagua, a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) superior a los 8 millones de pesos.
Recuerda que el argumento de la autoridad fue que no les daban el agua porque una bomba se descompuso, lo que dijo, “resultó falso porque el día que nos manifestamos, ese mismo día nos dieron el servicio, pero fue como para callarnos la boca, que el movimiento no se hiciera más grande, pero entonces la bomba no estaba averiada”.
De hecho, refiere que intentaron hablar con el presidente municipal o con el síndico, pero no los recibieron, “nunca hay con quién hablar; pero ya después corroboramos que todo fue por el adeudo, la actual administración no ha cumplido”.
Lo que ha hecho el mismo Ayuntamiento para brindarle agua a la gente, evidencia, es contratar a sus propios especialistas en electricidad y reconectan las bombas, “por desgracia, México es un país cuyas leyes es lo primero que se corrompen, y por repetición todo mundo empieza a fallar”.
Lamenta que no se apliquen de forma transparente las auditorías, “además en San Fernando por costumbre, y ya sabes que las costumbres se hacen leyes, no hay medidores, ni tampoco hay una forma de pago o cuota por el agua que nos dan, y cada administración que entra no se enfoca en cómo resolver eso, y sólo le mete a una o dos calles y ya… acá paga quien quiere hacerlo”.
Con base en algunas versiones, fue el exalcalde Antonio Castillejos quien le invirtió un poco más al tema, y cambió gran parte de la tubería y la bomba, lo que permitió que se captara agua de la presa Chicoasén I, además de que otras partes quedaron establecidas para abastecer a más familias.
Entrevistada por aparte, Abigail Aguilar critica que en su ribera, la Francisco I. Madero, el agua les “aterriza” hasta los tres o cuatro meses, por lo que con sus propios recursos tienen que buscar la forma de que los abastezcan a través de pipas.
“Nosotros tenemos que ver la forma de cómo resolver los problemas, porque la autoridad nomás no da una. Pero es un gasto fuerte, porque al mes adquirimos hasta tres pipas, lo que es un gasto de más de 700 pesos, y no podemos ‘poquititear’ con los ‘burriteros’”.
Debido a esta situación, manifiesta que ya no creen en los políticos, “puras promesas falsas, porque siempre que buscan el hueso lo primero que te prometen es solucionar la escasez del agua, pero siempre resulta lo mismo: pura palabrería”.
Incluso afirma que ya no quiere “perder el tiempo” en organizarse y protestar ante la Presidencia, “porque tampoco hacen caso, ya lo han hecho los vecinos, y no pasa nada”.
Alejandra Patricio es una de las pocas pobladoras “afortunadas”. Ella y su familia viven cerca de la conocida como “fuente pública”, lugar ubicado a dos cuadras del centro, donde “burriteros” y amas de casa llegan para provechar el líquido, los primeros para comercializarlos, y las segundas para lavar su ropa, pues en ese sitio hay “bateas” especiales para ello.
Sin embargo, comenta que la realidad es complicada, porque “el presidente municipal da agua cada 15 días, o al mes, y no es justo eso; sí sufrimos un poquito… pero lo bueno que vivimos cerca de la fuente, porque así ya no tenemos que gastar en pipa”.

CONTRA MOROSIDAD Y REDES DE DISTRIBUCIÓN OBSOLETAS

De acuerdo con el Sistema de Agua Potable y Alcantarillado Municipal (SAPAM), el problema es que no toda la población eroga su pago mensual de 30 pesos, e incluso advierte que solo cuatro mil personas aparecen en el padrón, cuando en la población existen 10 mil.

Para José Alfredo Escobar Díaz, director de ese organismo, la cifra ideal de empadronados debería oscilar en los ocho mil ciudadanos, “pero apenas está la mitad, y a eso le sumemos que solo el 20 por ciento paga puntual; el resto es cartera vencida”.
Además, asevera que hay hogares que hacen otras conexiones para sus familiares que viven cerca, lo que complica aún más el recibir más recursos para hacer mejoramientos.
Aunque acepta que hacen lo posible por distribuir el agua a los 19 barrios y cuatro riberas, especifica que a veces presentan problemas porque las redes de distribución están casi obsoletas, es decir tienen más de tres décadas de existencia, “y se vienen las broncas con fugas y otros desperfectos”.
Comenta que la actual administración ha mejorado alrededor de 700 metros de redes de distribución y la mejora en equipos de bombeo, sin embargo afirma que aún es insuficiente porque no llegan como quisieran a todas las viviendas, “en la cabecera les llega cada ocho días, y en riberas hasta en dos meses, pero es el tipo de geografía”, ataja.
Externa que ninguna administración pasada le ha “metido mano” a la mejora de la infraestructura hidráulica, y es hasta la actual, agrega, cuando han avanzado un poco más. Según él, se requiere de un proyecto bien sustentado para la rehabilitación de las redes, aunque lo ve difícil porque eso generaría una “fuerte inversión”.
Con base en su información, San Fernando sí cuenta con agua suficiente para surtirla, pero el problema estriba en cómo hacerla llegar, “eso es, como dije, el problema”.

HAY MÁS CARENCIAS

No obstante la escasez de agua entubada, para Hernán Jonapá, San Fernando adolece también de otras carencias, como la falta de alumbrado público en algunos sectores, el incremento de la inseguridad y asimismo el alza de las cantinas o centros botaneros.
“En cuestiones de seguridad no quitaremos todos los males, pero la autoridad tiene que hacer su parte, está obligado; nuestro municipio ha crecido y solo hay dos patrullas disponibles, y a veces no funcionan bien, o los números de emergencia que hay no sirven, no te contestan, porque creemos que tampoco han pagado las cuentas de esos teléfonos; tampoco existen los policías necesarios”, refiere.
Asimismo, explica que la venta de alcohol se da prácticamente de forma libre, es decir que no se mantiene una regularización estricta, “los permisos se extienden sin problemas, no hay reglas y eso nos afecta porque cuando no hay reglas, el pueblo se descontrola”.
Para otro entrevistado, quien solo se identificó como relojero, en San Fernando hay privilegios: los que viven en el centro o los que están en las orillas o en la zona alta, “no tenemos agua, ni siquiera los piperos quieren subir, entonces padecemos otro sufrimiento”.
Aclara que la autoridad se “ha pasado por alto” la necesidad de las familias, e incluso advierte que “pasan y pasan” administraciones y todo sigue de la misma forma, “la tubería no la arreglan; y fue Juan Antonio Castillejos quien tramitó todo para que nos llegara el agua desde el río Grijalva, fue mejor, y empezamos a padecer menos”.
También coincide en que otro de los problemas ha sido la falta de pago de la energía eléctrica a la CFE, “pero recuerdo que la administración aunque sea cada ocho días daba el servicio, pero ésta sí se está pasando de buena (sic), y tarda hasta meses”.
Los miles de habitantes de la “tierra del chayote” esperan que se eche a andar un proyecto que, lo más pronto posible, les ofrezca un panorama diferente y ya no tengan que sufrir por el abastecimiento de agua, un problema que los ha “marcado” durante décadas y que incluso, ya provocó una epidemia de cólera por la misma situación.
Lo que se necesitan, coinciden los entrevistados, es que haya más unión y menos apatía para presionar y que se eche a andar una obra de mejoramiento de la red hidráulica o las redes de distribución sean cambiadas por completo.

BURRITEROS, LA FUENTE DE VIDA

En San Fernando hay 18 “salvavidas” conocidos como “burriteros”, quienes distribuyen el agua a quien se lo requiera, principalmente a las familias que viven “en la orilla” o zonas más elevadas. Por 20 pesos el viaje de cuatro recipientes de 20 litros cada uno, las personas sacian un poco esa necesidad.

Don Rogelio Gómez, de 78 años de edad -de los cuales 30 ha dedicado a este oficio- cuenta que el problema de la escasez es una constante en esta localidad, y nadie ha tenido la capacidad y disposición para resolverlo.
“Uno ya está grande y maleado de algunas cosas, ya no es como antes; me dedico a esto porque lo necesito y también me aburro de quedarme en mi casa”, confiesa el “burritero”, quien advierte que al día hace entre cuatro y cinco viajes especiales.
Don Rogelio se toma un descanso, le “soba” la cabeza a su burro, mientras otros “compañeros de andanzas” recargan sus garrafas para distribuirlas entre la población. Se toma un respiro, y prosigue: “Algo que afecta mucho es que San Fernando es muy quebrado (con respecto a la altura), lo que complica porque hay gentes que sufren de agua hasta por tres meses o más”. En sí, agrega, “los presidentes no le ponen interés al pueblo”.
Aunque las calles se “llenan” de “burriteros”, quienes se convierten en un bálsamo para las cientos de familias que, a diario, padecen la falta de agua, el pueblo ya está cansado de escuchar las mismas promesas de los candidatos, mismos que en tono de relajo ofrecen “el agua a cambio del voto”.