Las peores represalias se sufren en política y en política hay jerarquías de las que hay que estar muy pendientes para no incurrir en errores que pudieran ser fatales.
En reciente fecha llegó a Tapachula el candidato del PRI-PVEM José Antonio Meade en plan de proselitismo, pero todo se centró en la apertura de campaña del candidato al gobierno del estado Roberto Albores Gleason. Meade perdió importancia al grado de parecer más espectador que candidato presidencial.
Además, para la presencia de un candidato presidencial la cantidad de personas que asistieron fue muy pobre, algo así como cinco mil almas, cuando se había hablado de más de 30 mil asistentes.
Por alguna razón, Meade es el candidato más rezagado, desde que inició la campaña se ha mantenido en tercer lugar y de allí no pasa. Algo deprimente.
Debió cuidarse al candidato presidencial antes que al estatal y de aquí hay que señalar culpables que no pueden ser del medio estatal sino del medio nacional porque Meade tenía a sus propios coordinadores como Beatriz Paredes, mujer de experiencia que más que dar órdenes debió cuidar los detalles por donde pudieran colarse los errores.
Total que el acto de visita del candidato presidencial se convirtió en un rotundo fracaso al grado tal que un gran número de chiapanecos ni se enteró de su presencia y esto no le debe ocurrir a un candidato de rango presidencial.
El primero en pagar las consecuencias de este error fue el presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, que fue cambiado de inmediato siendo substituido por René Juárez Cisneros, político de viejo cuño que poco nada tiene que hacer ante el avance del proceso electoral.
Algunos creyeron que la llegada de Juárez Cisneros al PRI, respondía al cambio de candidatos, Meade dejaría de serlo para que lo reemplazara Ochoa Chong, lo cual se antojaba descabellado, pero podría ocurrir a marchas forzadas, ante la certeza del estancamiento de Meade en el tercer lugar.
Esto ya no sucederá porque ayer quedaron impresas las boletas para la elección presidencial en donde figuran los nombres de Meade, Anaya, López Obrador, Margarita Zavala y Jaime Rodríguez Calderón. Inutilizar esas boletas, más de 90 mil, para borrar un nombre y poner otro, se convertiría en una farsa que daría mucho de qué hablar y le haría perder seriedad a un acto político de suyo importante y del que ya está pendiente el mundo.
En Chiapas también pueden darse repercusiones porque con la eliminación de Ochoa Reza, pierde fuerza política e identidad el candidato Albores Gleason porque es definitiva la amistad que entre ambos existe, además el hecho de ser Albores candidato a la gubernatura, el apoyo del presidente nacional del partido se convierte en imán para los indecisos.
Meade sintió la frialdad del recibimiento de que fue objeto en Tapachula, cuando esperaba ser vitoreado por 30 mil personas, lo que le daría el oxígeno necesario para seguir adelante.