Inifech solo destinó 6 mdp para demolición; Fundación Bancomer “entra al quite” para reconstruir la Secundaria Federal. Mil 800 estudiantes reciben cátedra en la escuela particular UPSUM

Christian González/Ultimátum
TGZ
Si algo le “duele” a los miles de egresados y quienes han dado la vida en las aulas por muchos años, no es que las autoridades educativas solo destinaran 6 millones de pesos, ya etiquetados, para la demolición de su escuela, sino la historia que se irá entre cada ladrillo, barda, techo, ventana… entre cada pedazo de historia que quedará convertido en polvo de la reconocida Escuela Secundaria Federal “Lic. Adolfo López Mateos”, de esta ciudad tuxtleca.
Albañiles y máquinas de acero trabajan a ritmo semilento desde finales de diciembre. Parte de las aulas, talleres y laboratorios prácticamente comienzan a quedar en escombros. El edifico más grande, de tres pisos, también “muestra” la caída de su estructura provocada por los marros y picos. Se diluyen poco más de 53 años de historia, de enseñanza, de juegos, de risas.
Un pequeño grupo de maestros “hace guardia” en la entrada principal del centro educativo, mientras otros empleados se apuran a sacar sillas, computadoras, máquinas de escribir y algunas cosas que quedan en salones, la mayoría de los cuales “enseña las cicatrices” luego de los estragos ocasionados por el terremoto del 7 de septiembre pretérito.
Son casi cinco meses transcurridos. Ante la lentitud para iniciar con las labores, padres de familia, docentes, alumnos y trabajadores administrativos se vieron obligados, en meses pasados, a organizar marchas, reclamos y otras acciones. La presión rindió sus frutos.
En entrevista, Leonardo Hernán Alegría González, profesor de Historia y Geografía desde hace casi ocho años de esta institución, lamenta no solo el daño estructural de casi toda la escuela, sino el letargo de las autoridades por arrancar con los trabajos.
El también secretario general de la Delegación D-II de la escuela avala que en la actualidad ya ven los resultados de las protestas, “llegamos tarde pero es seguro. Creo que la ‘López Mateos’ se derrumbó, pero seguirá siendo una de las más grandes del estado”.
Aunque reconoce que había “cierta división” entre el profesorado, advierte que el evento fue motivo de unión, “de compañerismo, y cuando vimos la problemática, dejamos las diferencias políticas y así hemos caminado”.
Lo más lamentable, refiere, es que el gobierno no contara con el presupuesto suficiente para reconstruirla, es decir del Fondo de Desastres Naturales (Fonden) solo se etiquetaron casi 7 millones de pesos suficientes, comenta, para la demolición, mas no para toda la obra, “y por eso (el Inifech y otras instancias) no le hacían entrada a los trabajos por el monto que se requería”.
No obstante, advierte que por gestiones a nivel nacional, tanto de padres, algunos exfuncionarios, maestros y líderes del magisterio, fue que la “Fundación Bancomer” se encargará de edificar una nueva Secundaria “Lic. Adolfo López Mateos”. Mientras tanto, los alumnos reciben cátedra en la escuela particular UPSUM.
Reconoce que también el subsecretario de Educación Federalizada en el estado, Eduardo Campos, estuvo al pendiente de que hubiera avances, “pero hay que dejar en claro que si no se presiona, no se hubiera logrado nada; eran reuniones de varias horas, desde la mañana, la tarde y hasta la noche”.
Aunque no cuenta con el dato preciso sobre el dinero a erogar, calcula que al menos se manejan cifras superiores a los 100 millones de pesos, “si no es que más”.

FELICIDAD “COLAPSADA”

Lo “invade la nostalgia”, y rememora: “Aún me tocó convivir con los maestros de antaño, con quienes marcaron historia, y pues la verdad sí se siente una tristeza porque acá pasamos mañana, tarde y noche, incluso veníamos los sábados. Así me tocó también un cambio de generación de maestros”.

Incluso refiere que en los cuadros de honor aparecen personajes como el exgobernador de Chiapas, Pablo Abner Salazar Mendiguchía, “pero también pasaron diputados, senadores, empresarios, presidentes municipales”.
Lo mejor de todo, comenta, es que muchos de esos personajes han aportado recursos para “levantar” más rápido la infraestructura, “no digo los nombres porque ellos lo hacen de corazón, y además nos lo pidieron”.
A partir del 22 de enero de este año, los 95 trabajadores, entre personal docente, de intendencia y administrativos y los 36 grupos, mismos que albergan a más de mil 800 alumnos (de los turnos matutino y vespertino) laboran en la Universidad Privada del Sur de México (Upsum), al poniente norte de Tuxtla Gutiérrez.

60% DE INFRAESTRUCTURA PRESENTÓ DAÑO TOTAL, PERO ERA NECESARIO DERRUMBARLA TODA

Abordado por aparte, Javier Santiago González Laguna, director de la Secundaria desde hace tres años, refiere que para no perder clases han avanzado de varias formas: asesorías e internet, “no vamos a la par de los programas, pero sí hemos atendido lo más que podemos”.
Aunque está consciente de que todo cambio, a pesar de que es temporal, muchas veces genera molestias, estima que lo importante y urgente era retomar el ritmo, “sea donde sea; a muchos les quedó mejor, a otros les perjudicó, pero todos estamos tranquilos”.
Tampoco sabe cuánto será la inversión y cómo se planteará el proyecto, pero advierte de que se “inyectarán” varios millones de pesos, pues no obstante que destaca que el 60% presentó afectación total, la orden de la autoridad correspondiente es echar abajo toda la escuela, “las aulas y talleres fueron los más dañados”.
Luego de “sufrir” por la tardanza en la reconstrucción, pide la comprensión de los papás y mamás, “en el caso de que en su momento no los atendimos con normalidad”.
Ambos entrevistados revelan que el compromiso del secretario de Educación, Roberto Domínguez Castellanos, es concluir la obra en seis meses, por lo que se supone que en agosto de este 2018 arrancarían el ciclo escolar sin ningún contratiempo; la demolición se efectuará en 30 días, resaltan.

LOS DATOS

De acuerdo con el Instituto de la Infraestructura Física Educativa del Estado de Chiapas (Inifech) y la Secretaría de Educación de la entidad, de las más de 20 mil escuelas contabilizadas, 3 mil 239 presentaron daños por el sismo de magnitud 8.2. De éstas, 2 mil 157 con afectaciones menores, mil 78 parcial y en cuatro fue total.

De hecho, el secretario de Educación afirmó que ninguna colapsó, “y estas 4, se decidió que había que derrumbarlas por los daños estructurales”. Incluso, advirtió que las que registraron menos “impacto” son atendidas por medio de tarjetas “Bancomer”, cuyo método de seguridad, presumió, es inviolable, es decir infalsificable o “clonable”.
No obstante, aseguró que muchas veces era más fácil reconstruir en su totalidad un centro escolar que arreglarlo por partes, según él para que todo el recurso no se destinara en una sola acción, como por ejemplo la reparación de una barda.
Incluso el mismo Williams Ochoa Gallegos, presidente de la Mesa Directiva del Congreso local, prometió hace como dos semanas reforzar la infraestructura educativa e incluso llevar a efecto un segundo censo, que culminaría en este mes, para tomar en cuenta a aquellas escuelas que fueron obviadas en su momento. Además, precisó que el ciclo escolar no está en riesgo.

LA DEMUELEN “Y AHÍ SE ACABA TODA LA HISTORIA”

Para Alejandro de Paz Chang, egresado de la “López Mateos” en 1983, el que se derrumbe la institución “es perder toda la historia. Si tú caminas en los pasillos, te acuerdas de dónde jugabas, y varias anécdotas más que tengo”.
A sus cinco décadas de edad recuerda que pasaba “mucho tiempo” en los talleres, y todo el proceso, “nuestro director era Paulo David Aguilar Muñoa, y nuestro subdirector Pablito… lo recuerdo mucho, y sobre todo a nuestros prefectos, el maestro Aparicio, y ahorita que la demuelen, pues tenemos sentimientos encontrados”.
Continúa con la “lista” de profesores que rememora con aprecio, como “Zetina y Orlando”, ambos de Matemáticas, “pero de las cuestiones interesantes es que a nosotros nos dio clases de Geografía, Jorge Narváez Domínguez, uno de los ‘Pañuelos rojos’. Fue impactante porque nos hablaba de esa travesía por el Cañón del Sumidero”.
Además, quien hoy es ingeniero civil y también catedrático presume a uno en especial: Matuz Marina, para él referente de la danza regional en Chiapas, así como Bersaín Cabrera Maza, de Educación Física, “hay muchos recuerdos de esa escuela, por eso digo que después de que la demuelan ya no es nuestra ‘López Mateos’”.

Le hubiera gustado, agrega, que sus hijos estudiaran en esa institución, “pero están en Tonalá, de donde soy originario. Y sí me hubiera encantado, ¡imagínate la referencia, el orden, los maestros, el control!… ahora nos intriga ¿qué van a hacer con los archivos, con todo?”.
Por su lado, el docente Hernán Alegría coincidió en que en ese centro educativo han pasado figuras importantes, y no solo ello, “la ‘López’ aún es un punto referencial por su alto nivel en el proceso de enseñanza-aprendizaje”.

MAESTRO E HIJO

Aunque habló poco, Reynol Náñez Mancilla, quien por 30 años se desempeñó como catedrático de Electrónica, rememora que durante el tiempo que impartió clases tuvo muchos alumnos destacados, como el ya mencionado exEjecutivo Salazar Mendiguchía; “da tristeza que la tiren, porque tengo bonitos recuerdos, pero también ya necesitaba una ‘manita de gato’”.
El originario de Mezcalapa “le echa un vistazo” al pasado, y solo anota que fue invitado a impartir cátedra y que aceptó con gusto. Luego de tomar algunos cursos y viajar a México para una capacitación, inició su travesía.
Sin embargo, su hijo Víctor Ñánez León también tuvo la oportunidad de caminar, por tres años (egresó en 1987), las instalaciones que “vieron” parte de su adolescencia. “Es triste ver que le pasara esto, y pues solo saber cuántas generaciones pasaron por allí”, lamentó.
El licenciado en Ciencias de la Comunicación, quien nació en 1972, resalta que la secundaria ha sido destacada por la labor de los docentes, “te hacían estudiar bastante, era buena escuela… pero en especial a la maestra María de Pilar Corzo, quien impartía Historia”.
Para él existe una frase que se le quedó grabada “no en los muros que caerán”, sino en su mente y corazón: “Nos dijo: ‘Hay que conocer el pasado para comprender el presente, y así poder anticiparse o hacer planes para el futuro’. Palabras muy sabias que nos sembró”.
Si no surge algún contratiempo, para finales de febrero la secundaria prácticamente quedará reducida en polvo, mismo que se llevará parte de la esencia e historia de quienes han pasado por ella. Cientos de generaciones que, hoy, le dirán adiós invadidos por la nostalgia.